Las balas de plata que se tiraron Rappi y Falabella

Simón Borrero, CEO de Rappi, le preguntó a Ricardo Alonso, de Falabela.com, que por qué no trabajaban juntos. Acá va la respuesta de Alonso.

Juan Carlos Eichholz, moderador del foro ‘El futuro del retail’ realizado este miércoles por streaming, puso una particular regla a los participantes antes de partir. Tanto Simón Borrero, CEO de Rappi, Enrique Ostalé, presidente del directorio de Walmart en Chile y México, como Ricardo Alonso, CEO de Falabella. com, dispondrían de una bala de plata, una pregunta, ojalá provocadora, para hacérsela a los otros panelistas al final de la conversación organizada por CLA Consulting. Luego de analizar cada uno de los ejecutivos el impacto de la pandemia sobre sus empresas, el mayor desafío y las posibles oportunidades que les abrió el Covid-19, vino el momento de las balas. El primero en disparar fue Borrero, de Rappi, quien le preguntó a Alonso por qué no podían colaborar Rappi y Falabella, considerando que Rappi les podría aportar mucho en distribución.

Si había algo de fondo o era solo un tema de timming. Alonso no eludió la pregunta: ‘Las empresas, en la medida que avanzan hacia el mundo del comercio de 2030, tienen que ir construyendo las capacidades que van a ser esenciales a esa ejecución. Y uno siempre se pregunta si eso es alianza o integración vertical. La verdad es que cuando parte de tu propuesta de valor se basa en un aspecto que es esencial de cara a la experiencia del cliente, tú tienes que construir capacidades. No puedes externalizar la esencia de lo va a ser tu propuesta de valor en el corto y mediano plazo’, señaló. ‘Yo tengo mucho respeto por lo que han hecho Uber, Rappi, Pedidos Ya o Glovo, y muchas veces nos han propuesto trabajar juntos y hemos hecho algunas pruebas, pero insisto, creo que hay que volverse absolutamente experto y desarrollar todas las capacidades que te permitan crecer de la mano del cliente, incluso en la distribución’, dijo.

A su turno, Alonso devolvió el tiro a Borrero. ‘Simón, me gustaría aprovechar mi bala, como dice Juan Carlos’, partió. ‘¿Tú hablaste del propósito de tu empresa, lo que me parece muy bueno desde la perspectiva de la filosofía del trabajo. ¿Cómo tú intentarías traspasar ese propósito a los rappitenderos (quienes distribuyen en moto) para que ese propósito se cumpla en su ejecución de cara al respeto por el espacio urbano, al cuidado de los clientes en el cruce de las esquinas y de cara a la seguridad?’ ‘Es una pregunta difícil de contestar’, partió Borrero. ‘Los rappitenderos son usuarios de la plataforma, así como los clientes. Yo tengo un poder de educación, de guía, de contagiarlos con la marca, importante. Pero así como no puedo darle una indicación estricta a un usuario, tampoco lo puedo hacer con los rappitenderos.

Este es un nuevo mundo y de pronto las personas que tienen el esquema antiguo, le echan la culpa a Rappi porque creen que son nuestros empleados, pero eso es un error. Yo lo que hago son buenos incentivos y mucha comunicación. El rappitendero es una persona que tiene otro trabajo o que está estudiando y entra a la aplicación los fines de semana o en las noches, cuando hay muchos pedidos, y dan este apoyo en el transporte. Es una línea difícil de manejar, sobre todo en Latinoamérica, donde debes ir educando a los gobiernos para que entiendan que Rappi es muy útil para dar ingresos extras a las personas. Tenemos que ir con cuidado e ir mejorando, por cierto, en pro de que ellos cuiden ese respeto por la ciudad, cosa que hacemos constantemente con capacitaciones incluso con la policía. El problema es que hay rappitenderos muy esporádicos, los que son muy difíciles de entrenar. Es un tema nuestro y también de las alcaldías, de educar a sus ciudadanos, porque los rappitenderos son ciudadanos que se pueden sentar juntos en un parque, por ejemplo.

La bala de plata de Enrique Ostalé, de Walmart, también fue para Borrero: ‘¿Dado que nuestros gobiernos tienden a la sobre regulación, no temes que la regulación eche abajo tu negocio?’, preguntó. Borrero: ‘Las personas que están en estos cargos que regulan son lo bastante inteligentes como para entender lo importante que es el aporte de Rappi a las economías locales. Mientras podamos demostrar que en cada micro-zona somos catalizadores de la economía, los gobiernos nos verán como un modelo nuevo que permite a las personas obtener un dinero extra. Ellos nos verán como aliados, no nos sobre regularán.