Ser o no ser Cornershop (o Amazon, o Uber, o Mobike, etc.)

Cada cierto tiempo, las empresas se enamoran de conceptos que no pueden faltar en las planificaciones estratégicas, los Icare, los discursos de final de año y más. Hoy es el turno de la “transformación digital”.

Y la bullada venta de Cornershop volvió a poner el tema sobre la palestra. Lo que a simple vista podría consistir en llevar un negocio a una aplicación móvil o ponerle más energía al e-commerce puede sonar tentador. Pero el camino puede estar lleno de obstáculos que llevarán a hacerte varias veces la pregunta: ¿para qué nos metimos en esto?

El primer obstáculo será diseminar en tu empresa la necesidad de transformarse. Invertir tiempo en la pregunta: ¿para qué cambiar?, hará la diferencia entre el éxito o el fracaso de la transformación.

¿Por qué un negocio debe transformarse? ¿qué es lo que ha cambiado? ¿qué ha pasado con el competidor, clientes, fuerza laboral o la normativa? Y las respuestas muchas veces caen en lugares comunes sin data suficiente que lo respalde. Primera norma digital: obsesiónate por el cliente y usa data para entenderlo.

El segundo obstáculo será cuestionar el modelo de negocios que ha funcionado por años. ¿Cómo ganamos plata? ¿Qué necesidades satisfacemos? ¿Qué ventaja tenemos con respecto a nuestra competencia? ¿Con quiénes tenemos alianzas estratégicas? ¿Cuál es nuestra oferta de valor? ¿Qué tipos de clientes tenemos? Hacerse las preguntas difíciles e ir contra un negocio que ha funcionado por años y que ha permitido crecer y ser exitosos requiere de una valentía escasa. Segunda norma digital: Nuestro negocio tiene fecha de vencimiento.

El tercer obstáculo será la estructura de una organización y las lógicas de poder. Cualquier cambio, aunque sea solo una mejora disfrazada de disruptiva, generará en la empresa una redistribución del poder.

Lo que era el arroz pasará a ser el filete y algunos otros acompañamientos pueden llegar a salir del menú. Tercera norma digital: El poder transitará hacia otras áreas y eso dolerá.

El cuarto obstáculo será la cultura interna y los liderazgos. Sin una cultura ad hoc, la inversión en tecnología será una pérdida de plata. Evadir las conversaciones difíciles, lógicas de silos, mails con copia a toda la oficina, reuniones sin propósito, temor al feedback, jefes que subsidian a sus equipos y los protegen, colaboradores obedientes, castigo al error y aversión al riesgo son algunas dinámicas de trabajo que torpedearán cualquier intento por transformarse. Cuarta norma digital: Desafía la cultura para que sirva la inversión en tecnología.

El quinto obstáculo serán las personas, que se sentirán incompetentes en una organización digital. Al igual que un chofer de taxi de techo amarillo que le da miedo descargar Waze, al señor que no le gusta hacer transferencias electrónicas y prefiere hacer la fila en el banco, la sensación de pérdida asociada a cualquier cambio estará presente, por mucho que puedan entender que le podría significar beneficios a futuro. Quinta norma digital: Las personas seguirán siendo lo más importante.

Para que tu pedido de Cornershop llegue a la hora y el jamón esté cortado como al usuario le gusta, en el backstage tuvieron que pasar un montón de cosas. ¿Valdrá la pena hacer el esfuerzo?